EL PODER CURATIVO DE LA ORACION

En los dos números previos de Buena Salud, describí la metodología y el estricto proceso científico y de análisis matemático que se realiza para poder asegurar con la mayor certeza posible que un medicamento o tratamiento es el más efectivo para una u otra enfermedad. Esta estricta metodología es producto del largo camino que la medicina a tenido que recorrer para separarse de la magia y “charlatanería” y ganarse un lugar entre las ciencias; Por lo mismo, en este camino de búsqueda científica hasta la moderna medicina basada en evidencias se rechazo todo aquello que sonaba curación de fe y/o religiones. Pero, en esta misma búsqueda de respuestas y apegados a las estrictas reglas de metodología científica se ha cuestionado el efecto curativo de la oración y fe.

Por ejemplo: Se diseño un estudio en el que se selecciono un grupo muy bien definido de enfermos con patologías graves y potencialmente mortales pero sin estar desahuciados o estar con enfermedades terminales. A los pacientes se les sorteo y el nombre de la mitad de ellos fueron entregados a un grupo de religiosas católicas para que en sus oraciones pidieran por su curación. Los médicos desconocían cuales pacientes estaban asignados a la oración y las religiosas no conocían a los pacientes por los que oraban.

El tratamiento medico, se aplico a todos los pacientes siguiendo los criterios de aceptación internacional para cada enfermedad. Al finalizar el tiempo del estudio se analizo los resultados, y apoyados en ecuaciones matemáticas de estadística, se concluyo que en el grupo de enfermos por los que se había orado había mayor numero de pacientes con mejoría y/o curación.

Esta no es la única evidencia científica en la que se demuestra mejores resultados en los pacientes que se apoyan en su fe y religión. Por ejemplo, los pacientes operados de corazón abierto que tenían mayor apego a su religiosidad y encontraban consuelo en la fe, tenían más probabilidades de seguir con vida 6 meses después de la cirugía.

Otro estudio, aunque menos “potente” en su diseño para apoyar las conclusiones, es un estudio epidemiologico en EUA de 21,000 personas en que se demostró que entre las que se consideraban y practicaban los preceptos religiosos, la esperanza de vida es 7 años mas que las personas que no iban a la iglesia. Me refiero a que es menos confiable para sacar conclusiones aunque involucra a muchas personas, es por que en la hipótesis de causa-efecto, se puede alegar que la diferencia a favor es por que las personas religiosas, probablemente llevan una vida más sana y ordenada y esta es la causa del mejor pronostico. De todas formas, en este mundo actual donde la tecnología se desarrolla tan rápido y en la que estamos profundizando el conocimiento de cómo funciona a nivel molecular nuestro ambiente y nosotros mismos, estamos llegando a la conclusión que hay aspectos que no podemos explicar por el simple efecto de analizar estructuras químicas o relaciones atómicas, y tenemos que aceptar que el concepto de relación entre espíritu y cuerpo que viene desde el inicio de nuestros tiempos, esta reflejado directamente en la medicina, y por lo tanto, inevitablemente habrá una relación entre religión y capacidad de curación que tendrá que entrar en el campo de la espiritualidad y en el dogma de fe.

En conclusión, el análisis científico de la fe, (aunque suene a paradoja) parece demostrar que los procedimientos médicos rigurosamente probados en su efectividad, reciben “ayuda” adicional con la oración, entonces pregunto ¿Qué perdemos en emplearla?
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