EL
RIESGO DE VIVIR CON HIPERTENSION ARTERIAL
M.C. Dr. J.Roberto V.Nandayapa
En las sociedades occidentales, entre la población mayor de 65 años
el 40% fallece por enfermedad del corazón, 15% por enfermedad cerebrovascular
y 5% por otras enfermedades de daño arterial y la HIPERTENSION es el
PRINCIPAL FACTOR DE RIESGO.
La presión arterial es la fuerza con que la sangre circula por el cuerpo.
La presión sistólica es la máxima presión que alcanza
el flujo de sangre cuando se contrae el corazón y expulsa la sangre
desde el pecho hacia la cabeza y las extremidades; mientras que la presión
diastólica es la fuerza con que circula la sangre que va de regreso
hacia el tórax cuando el corazón esta relajado y se esta llenando
antes de volverse a contraer.
En las personas mayores de 45 años, vivir con la presión arterial
mayor de 160/95 mmHg les causa tener 6 veces mas de probabilidades de presentar
insuficiencia cardiaca, 5 veces mas de enfermedad de arterias coronarias y
7 veces mas de probabilidades de infarto o “embolia” cerebral que
las personas de edad semejante pero con cifras de presión menor. Por
lo tanto sabemos que un enfermo con hipertensión descontrolada y según
la presencia de otros factores de riesgo cardiovascular tiene altas probabilidades
de morir prematuramente o tener un problema cardiovascular o cerebrovascular
incapacitante; Ahora, cualquier persona al que se le haga una predicción
tan desalentadora, obligadamente se preguntaría ¿Qué seguridad
tiene el medico de hacerme estas afirmaciones? y ¿Cómo llego
a estas conclusiones?
En medicina humana, identificar la asociación entre cierta alteración
y el desarrollo de una complicación, y afirmar que esta relación
es causa-efecto es muy difícil porque hay que demostrar que la posible
relación sospechosa, precede el desarrollo de la enfermedad por un apropiado
periodo de tiempo y que no hay otros factores (ambientales o personales) que
puedan explicarlo por otra vía. Del tema que no ocupa, desde antes de
1940 se sospechaba la relación entre hipertensión arterial sistémica
(HAS) y enfermedad cardiovascular, por lo que se planeo un estudio epidemiológico
de observación en personas con y sin enfermedad para comparar su evolución.
El proyecto inicio con unos pocos voluntarios y creció hasta involucrar
a casi todos los habitantes de la población de FRAMINGHAM, Massachussets.
A todos los voluntarios se les inscribió en un censo de salud en la
que se registraron historia de tabaquismo, hábitos de dieta, niveles
de presión arterial y exámenes de sangre de glucosa y colesterol
entre otros y se les realizo seguimiento cada cierto periodo de tiempo.
El registro se llevo durante mas de 10 años y finalmente en 1963 se
dio a conocer que el análisis matemático de los datos demostraba
que el numero de muertos, infartos al corazón o angina de pecho, insuficiencia
cardiaca, embolismos o hemorragias cerebrales y enfermedad de arterias periféricas
eran mas frecuentes en personas con presión arterial mayor de 160/95mmHg.
Las observaciones iniciales en esa época se han confirmado y se ha incrementado
en múltiples estudios y a mas de 50 años de haberse iniciado
el registro de Framingham, la información que derivo de este estudio
marco un cambio en la medicina moderna y estableció nuevos conceptos
en factores de riesgo y prevención. Ahora sabemos que la HAS no CAUSA
SINTOMAS, (de ahí que se le llame la asesina silenciosa) la severidad
de la HAS y el tiempo de evolución determina diferente tipo de daño,
(a mayor HAS mas frecuente problemas cerebrales, hemorragias en los ojos o
falla renal mientras que con HAS moderada es mas frecuente la muerte por problemas
de corazón) y que el adecuado CONTROL de la HAS DISMINUYE EL RIESGO
DE COMPLICACIONES CARDIOVASCULARES.
Basados en estas observaciones y la experiencia científicamente acumulada,
la recomendación internacional actual es mantener en forma sostenida
la presión arterial menor de 150/90 con medidas higiénico- dietéticas
y con la combinación de fármacos de ser necesario. Como en casi
todas las actividades humanas, ignorar la historia o echar en saco roto la
experiencia obtenida es condenarnos nuevamente a repetir los errores o en este
caso a padecer las complicaciones.
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